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El Ministerio de Educación y la Fiscalía investigan el caso de la alumna de 15 años que fue brutalmente golpeada por otras estudiantes en el Colegio Pablo Patricio Bogarín de Ñemby.
La adolescente sufrió fractura nasal y múltiples hematomas, fue atendida inicialmente en el Hospital de Ñemby y posteriormente trasladada al Hospital General Pediátrico “Niños de Acosta Ñu”.
En entrevista con el canal GEN, Sonia Escauriza, directora de Protección de la Niñez y Adolescencia del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), confirmó que la institución activó los mecanismos correspondientes y derivó el caso a asesoría jurídica para analizar la eventual responsabilidad de directivos y docentes.
La entrevistada señaló que, ante hechos violentos dentro de una institución educativa, la primera medida debe ser asistir a la víctima y comunicar de inmediato a los padres. Sin embargo, según la denuncia de la madre, recién a las 17:00 pudo tener contacto directo con su hija y retirarla del colegio.
“Los docentes y directores saben que cuando están ante un hecho violento lo primero que tienen que hacer es avisar a los padres. Son responsables de lo que acontece durante las clases y el recreo”, sostuvo.
De acuerdo con el informe preliminar que maneja el MEC, no se habría notificado oportunamente a la familia, situación que ahora es objeto de análisis administrativo y jurídico.
El hecho ocurrió en el turno tarde y las involucradas son adolescentes de entre 15 y 17 años. Además el caso ya fue comunicado al Ministerio Público.
La directora explicó que se investiga si la agresión responde a un hecho aislado o si existían antecedentes de acoso o bullying desde el año anterior. “Nos llama la atención que ocurra al iniciar el año lectivo. Estamos averiguando si fue algo que se generó ese día o si ya venía acumulándose”, indicó.
Escauriza detalló que el protocolo del MEC contempla intervención tanto con la víctima como con las presuntas agresoras, incluyendo contención y eventual derivación a asistencia externa si fuera necesario.
“Tenemos que saber qué motivó la reacción. Puede haber situaciones familiares o sociales que influyan. Por eso el papel de los padres es fundamental”, expresó.
Asimismo, insistió en la necesidad de reforzar la prevención y la supervisión en los espacios comunes para evitar este tipo de episodios.
En cuanto a las estadísticas, Escauriza reconoció que actualmente se registran menos casos que en años anteriores, pero con un nivel de agresividad mayor. “Son menos, pero más agresivos”, afirmó.





