La Universidad Central del Paraguay (UCP) y la Universidad de la Integración de las Américas (UNIDA) están en la mira de organismos de seguridad por presunto lavado de dinero y posibles conexiones con facciones criminales.

En la UCP figura como director administrativo el brasileño Aparecido Karlos Bernardo, que en realidad sería accionista de la casa de estudios. Según su ex pareja, que ahora vive con miedo, el hombre vive rodeado de matones que hacen de guardaespaldas y además estaría vinculado con el asesinato de un médico en Pedro Juan Caballero, según refirió a medios de prensa. Organismos de inteligencia de nuestro país también lo vinculan con el crimen organizado en el Brasil.

Aumentaron la sospechas sobre Aparicio Karlos desde la semana pasada, cuando se detuvo al brasileño Weslley Neres Dos Santos alis “bebé” sindicado como integrante del PCC pero que fungía de estudiante en la Universidad Central del Paraguay, el mismo contaba con credenciales de ser estudiante de la carrera de medicina en la referida casa de altos estudios, firmadas por Aparicio.

Con relación a la UNIDA, se sospecha que la casa de estudios es usada para lavar dinero proveniente de actividades de dudoso origen. La sede de Ciudad del Este funciona en un predio que sería del empresario Lucas Mereles, dueño de la firma Cambios Yrendagüe. Este es investigado por autoridades de Brasil y Paraguay por lavado de dinero y por presuntas conexiones con el brasileño Darío Messer, principal encargado de lavar dinero de los millonarios negociados entre grandes empresarios y políticos del Brasil, más conocido como “Lavajato”. Messer vivió escondido en Paraguay por un buen tiempo y logró amasar una fortuna de US$ 100 millones. El mismo actualmente cumple una condena en el Brasil.

Una vez más, se demuestra que nuestro Paraguay es una zona libre para criminales, y que ahora incursionan en el negocio de la educación como pantalla para camuflar sus verdaderas actividades relacionadas al crimen.