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Los accidentes y enfermedades crónicas son los factores que colapsan los principales centros asistenciales, una vez que la atención primaria, como Unidades de Salud Familiar (USF) y centros de salud, no logra absorber los casos de baja y mediana complejidad.
El director de la Décima Región Sanitaria, Federico Schrodel, expuso con preocupación el escenario que atraviesa la red de salud pública en Alto Paraná, donde la presión constante sobre los hospitales se explica por una combinación de factores que van desde la debilidad en la atención primaria hasta el sostenido impacto de los accidentes de tránsito, a los que volvió a definir como una “epidemia invisible”.
Insistió en la necesidad de consolidar el rol de las Unidades de Salud Familiar (USF) como primer punto de contacto de la población con el sistema sanitario. “La gente debe ir primero a su unidad de salud familiar más cercana”, expresó.
“Ahí debe hacerse los controles, retirar sus medicamentos y resolver los problemas básicos antes de llegar al hospital”, agregó al señalar que este esquema permite ordenar la demanda y mejorar la distribución de los recursos disponibles.
Schrodel sostuvo que cuando la atención primaria no logra absorber los casos de baja y mediana complejidad, el impacto se traslada directamente a los hospitales regionales. “Todo termina concentrándose en las urgencias y en las internaciones. Eso genera saturación, largas esperas y una sobrecarga permanente para el personal de blanco”, añadió.
Menciono que el fortalecimiento de las USF permitiría prevenir complicaciones y detectar enfermedades en etapas tempranas.
ENFERMEDAD
En ese contexto, volvió a referirse al peso que tienen los accidentes de tránsito dentro del sistema de salud. “Siempre digo que nuestra epidemia invisible son los accidentes de tránsito. No se los trata como una enfermedad, pero ocupan camas, quirófanos, terapias intensivas y consumen una enorme cantidad de recursos”, manifestó.
El director regional explicó que los siniestros viales, junto con patologías crónicas como la hipertensión y la diabetes, mantienen una presión constante sobre las terapias intensivas. “Estamos hablando de que cerca del cincuenta por ciento de las camas de terapia intensiva están ocupadas por pacientes de accidentes de tránsito. Eso reduce la capacidad de respuesta para otras enfermedades graves, y complejiza la gestión hospitalaria”, advirtió.
INTEGRAL
Schrodel también apuntó a la necesidad de un abordaje integral del problema, que involucre a distintas instituciones del Estado. “Hay controles, hay camineras, hay policía municipal de tránsito y hay multas, pero todo lo que pasa en la calle termina llegando al hospital. Es un problema que afecta a toda la sociedad, porque es el sistema público el que absorbe las consecuencias”, sostuvo.
En otro momento habló también de la situación de las unidades de terapia intensiva neonatal y pediátrica, donde la demanda ha cambiado en los últimos meses. “Hoy la mayor cantidad de pacientes críticos son recién nacidos. De seis camas disponibles, cuatro están ocupadas por neonatos y solo dos por pacientes pediátricos”, detalló, al describir el desbalance existente.
Ante esta realidad, indicó que se analizan ajustes en la distribución de las camas. “Queremos equilibrar y pasar a una proporción de tres y tres, porque la demanda así lo exige. Estamos evaluando habilitar una cama más de terapia neonatal para responder a lo que hoy se está presentando”, agregó.
Finalmente, Schrodel reiteró que el fortalecimiento sostenido de la atención primaria permitirá reducir la presión sobre los hospitales y mejorar los indicadores sanitarios. “Si el vecino se atiende en su barrio, se controla la presión y la diabetes, y recibe orientación a tiempo, evitaremos que llegue a una situación crítica. Eso significa menos internaciones, menos complicaciones y un sistema más ordenado”, concluyó.




