Tragedia. Dos vidas se perdieron en un nuevo accidente sobre la ruta 8 el pasado jueves.
Tragedia. Dos vidas se perdieron en un nuevo accidente sobre la ruta 8 el pasado jueves.
Descripción de la imagen

El accidente fatal del jueves 8 de enero, donde perdieron la vida un médico y su madre, en un choque frontal causado por los baches, es la consecuencia del abandono del Estado de una arteria fundamental.

La ruta Paraguay 08 Dr. Blas Garay, en el tramo de aproximadamente 150 kilómetros comprendido entre la colonia 6.000 Defensores del Chaco, distrito de Guayaibí (San Pedro), y la localidad de Azotey, Departamento de Concepción, se ha convertido en uno de los corredores viales más peligrosos del país.
Desde hace más de dos años este tramo se encuentra prácticamente intransitable, debido al abandono del mantenimiento por parte del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), luego de que se quedara sin empresa contratada para su conservación.

Desde entonces, los baches profundos, hundimientos y deformaciones del pavimento son una constante que ponen en riesgo diario a miles de usuarios.

ESTADÍSTICAS ALARMANTES. Según una recopilación periodística basada en informes policiales y reportes de medios locales —si bien no oficiales—, entre agosto de 2025 y mediados de enero de 2026, al menos 13 personas perdieron la vida en accidentes ocurridos sobre este tramo de la ruta 8. En casi todos los casos, el factor común fue el pésimo estado del asfalto.

A estos números se suman decenas de accidentes con daños materiales, heridos graves y vehículos destruidos.

El principal detonante de los siniestros son los enormes baches que obligan a los conductores a realizar maniobras bruscas. Muchos, al intentar esquivarlos, invaden el carril contrario, generando choques frontales o despistes.

A esto se suma que varios automovilistas que no conocen la ruta circulan a alta velocidad, sin imaginar el peligro que representa cada tramo deteriorado.

El accidente ocurrido este jueves 8 de enero de 2026, en el distrito de Lima, donde nuevamente dos personas perdieron la vida, debe convertirse en una señal de alarma definitiva para las autoridades del MOPC. Lejos de ser un hecho aislado, se suma a una larga lista de tragedias que se repiten sobre la misma ruta.

Diputados departamentales, senadores, intendentes municipales y autoridades locales de los distritos por donde atraviesa la ruta 8 han enviado en reiteradas ocasiones notas formales a la ministra Claudia Centurión, solicitando al menos trabajos de bacheo o recapado urgente del tramo.

Sin embargo, hasta la fecha, no se ha registrado una respuesta concreta ni una intervención efectiva por parte del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones.

Mientras no se tomen medidas inmediatas, la ruta 8 seguirá siendo un escenario de accidentes, luto y dolor para muchas familias paraguayas. Cada bache sin reparar representa una amenaza latente y cada día de inacción aumenta el riesgo de nuevas víctimas.

Lo ocurrido este 8 de enero en Lima no es solo una tragedia más: es la consecuencia directa del abandono estatal de una vía fundamental para el norte del país.

Criminal. Un tramo de 150 kilómetros de la ruta se ha convertido en una trampa mortal.CARLOS AQUINO
Criminal. Un tramo de 150 kilómetros de la ruta se ha convertido en una trampa mortal.CARLOS AQUINO

Nochebuena de los gomeros de Guayaibí trabajando duramente

El 24 de diciembre no fue un día de festejos para los gomeros de Guayaibí. Desde las 09:00 de la mañana hasta pasadas las 20:00 horas, sus talleres y manos estuvieron ocupados en una verdadera maratón de asistencias sobre la ruta 8. Los baches, profundos y traicioneros, fueron dejando a su paso neumáticos reventados, llantas dobladas y conductores varados en medio del calor y la desesperación. Uno tras otro, los vehículos llegaban —o eran auxiliados en la ruta— con el mismo diagnóstico: la ruta rota. En total, entre 30 y 40 asistencias se realizaron en apenas once horas. Familias que viajaban por Navidad, trabajadores apurados, motociclistas y camioneros encontraron en los gomeros algo más que un servicio: encontraron alivio. Mientras muchos preparaban la mesa de Nochebuena, ellos inflaban ruedas, parchaban cubiertas y daban ánimo. Sin discursos ni cámaras, pero con herramientas en mano, los gomeros de Guayaibí fueron ese día los verdaderos rescatistas silenciosos de la ruta 8.