Durante un análisis sobre los cambios en el mundo laboral, se planteó la necesidad de que las empresas adopten una mirada más humana y cercana a las personas, sin dejar de lado la importancia de que las nuevas generaciones comprendan el valor de las correcciones y las críticas constructivas como parte del crecimiento profesional.
Se señaló que muchas salidas laborales de jóvenes se dan tras recibir observaciones consideradas “muy duras”, cuando en realidad —siempre que no exista falta de respeto ni violación de la ley— las críticas cumplen una función correctiva y de mejora. “Cuando alguien corrige es porque le importa y porque está detectando un error”, se sostuvo durante el debate.
Asimismo, se explicó que una parte de esta generación creció con menor presencia de padres debido a la alta competitividad del mercado laboral y a la necesidad económica, formándose muchas veces bajo el cuidado de abuelos o con fuerte influencia de internet. Esto, según el análisis, genera una mayor necesidad de acompañamiento, tutoría y orientación, fenómeno que no es exclusivo de Paraguay, sino que se repite a nivel mundial.
En cuanto a las expectativas laborales, se destacó que muchos jóvenes ya no aspiran a jornadas tradicionales de ocho horas ni a “vivir para trabajar”, sino a “trabajar para vivir”, priorizando el tiempo libre por sobre los ingresos elevados. En ese contexto, ganar más dinero deja de ser el principal objetivo frente a la posibilidad de disponer de tiempo para intereses personales.
Otro punto abordado fue el cambio en los proyectos de vida: las nuevas generaciones no ven como prioridad la compra de una vivienda, aceptan vivir en alquiler o incluso permanecer en la casa de sus padres durante más años, lo que les permite cambiar con mayor facilidad de empleo al no contar con compromisos económicos prolongados.
No obstante, también se advirtió sobre una posible pérdida de la cultura del trabajo y situaciones en las que padres continúan sosteniendo económicamente a hijos de entre 25 y 30 años, algo considerado preocupante. En algunos países, esta realidad ha derivado incluso en acciones judiciales de padres para que los hijos abandonen el hogar.
Finalmente, se remarcó que se trata de un cambio profundo que debe ser analizado con datos y apertura, señalando que las cifras oficiales de empleo a tiempo parcial confirman que esta tendencia también se observa en Paraguay. El desafío, concluyeron, pasa por encontrar un equilibrio entre adaptación empresarial y formación de jóvenes para la vida laboral real.





