Fútbol entre amigos en el barrio San José de San Juan Nepomuceno. Foto: Sintético La Amistad.
Fútbol entre amigos en el barrio San José de San Juan Nepomuceno. Foto: Sintético La Amistad.
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En cada ciudad del Paraguay, siempre hay una canchita de barrio o una sintética lista para recibir a los amigos. No hace falta un campeonato oficial: basta organizarse por WhatsApp y juntar a los muchachos. El fútbol se volvió el punto de encuentro que alegra, desestresa y mantiene unida a la comunidad.

El desestrés más sincero

Después de un día largo o de una semana pesada, nada se compara con entrar a la cancha. El fútbol entre amigos no busca copas ni medallas: busca liberar la cabeza, olvidarse por un rato de los problemas y disfrutar del momento.

Entre goles, risas y algo más

La verdadera magia no está solo en el partido, sino en todo lo que lo acompaña. Las bromas al que se tropieza, el grito de gol que se escucha hasta afuera de la cancha, la charla previa mientras se alistan y la gaseosa o cerveza después, porque la amistad continúa incluso después del pitazo final, durante el famoso “tercer tiempo”.

Donde todos tienen lugar

En la canchita juegan mujeres y hombres, jóvenes y veteranos, el que sabe dominar la pelota y el que apenas la empuja. Eso es lo lindo: nadie queda afuera. El fútbol es la excusa, pero lo que se construye es algo mucho más grande.

Una costumbre que nos identifica

Más que un deporte, el fútbol con amigos es una tradición paraguaya que llena de vida a los barrios. Nos recuerda que no hace falta mucho para ser felices: basta una pelota, una cancha improvisada y las ganas de compartir. Es el partido que nunca termina, porque aunque el árbitro no exista y el marcador se olvide, lo que perdura es la amistad.